ROBÓTICA

Innovación, calidad y productividad frente al desafío de la nueva normalidad

Nuestro tejido empresarial se ha visto golpeado en el último semestre por una situación excepcional que a nivel global hemos sido incapaces de contener. El último informe que visibiliza las consecuencias generadas por el Covid-19 así lo demuestra, y es que según la EPA, un millón de puestos de trabajo fueron destruidos en el segundo trimestre de 2020.

A esta escalofriante cifra debemos de sumar un 30% más de trabajadores que se han visto obligados a salvar sus puestos accediendo a un ERTE. Los datos del sector turístico no parece que este año puedan contribuir a empujar el país, más bien todo lo contrario, y la situación de los países vecinos no es mucho más saludable que la nuestra. Nos guste o no, la temida segunda oleada se acerca y quizás se encuentre más cerca de lo que nos imaginamos. Entonces, ¿queda esperanza frente al coronavirus?, ¿se va a hundir la economía mundial? Por supuesto que no, y tenemos en nuestras manos la llave con la que abrir la puerta de emergencia.

Innovación, calidad y productividad frente al desafío de la nueva normalidad

La automatización de los procesos se antoja como la herramienta más eficaz para afrontar el desafío de la nueva normalidad. Son muchos los factores tradicionales en los que debemos incidir para visibilizar sus capacidades, como su aportación para combatir los retos demográficos o la falta de personal cualificado, aumentar la productividad y la competitividad de las empresas o los beneficios que genera la integración nuestra industria en la Era Digital. Sin embargo bajo la situación en la que nos encontramos, apremia que las empresas se conciencien sobre la necesidad de optimizar sus procesos salvaguardando la integridad de sus trabajadores.

Todos estos senderos nos guían a un mismo camino, y no se basa en conseguir rescates financieros en Bruselas para regresar a la situación en la que nos encontrábamos antes de la pandemia. Garantizar la sostenibilidad del tejido empresarial exige capacidad de innovación para automatizar los procesos, mejora de la calidad de los productos y aumentar la productividad en escenarios que garanticen entornos laborales confiables. Nuestra capacidad de transformación será la que nos coloque en uno de los lados de la balanza.

Si anteriormente desde algunos pequeños reductos se enfocaba erróneamente la robotización como una máquina de destruir empleos, es precisamente la automatización de los procesos quién nos ayudará con los retos a los que nos enfrentamos en la actualidad y en el futuro. El sector de la sanidad, banca, farmacéutico o alimentario, tienen conciencia sobre las graves dificultades a las que se han visto sometidos en los últimos meses. Si desinfectar una sala se ha convertido en un trabajo con alto riesgo de contagio, tenemos aplicaciones a nuestro alcance como el robot ZenZoe de Asti Robotics o Assum de MiR que además de ser más rápidos y efectivos en la desinfección, evitan poner en peligro al personal de limpieza.

Del mismo modo podemos automatizar la gran mayoría de los almacenes por medio de vehículos AGV, y qué decir de los centros de logística y distribución, en especial los destinados al comercio electrónico, un sector que ha aumentado sus ventas un 70% respecto al año anterior. Los anteriores ejemplos se complementan con soluciones RPA para procesos administrativos y gestión de banca, así como la automatización de líneas de producción en el sector industrial y finales de línea para productos de primera necesidad y bienes de consumo.

Incuestionable ha sido el desgaste padecido por el personal sanitario en los últimos meses, pero ¿hemos puesto medios para digitalizar las consultas y reducir el colapso de los centros de salud? Efectivamente hemos dado un paso al frente en el teletrabajo, pero deberíamos cuestionarnos cuál es el grado de aceptación actual de aplicaciones colaborativas como los robots de telepresencia para realizar reuniones corporativas que faciliten el distanciamiento social.

Mantener las líneas de producción activas ha sido un gran desafío para las fábricas, siendo solventado en ocasiones con mamparas de metacrilato y mascarillas, que por cierto, al igual que sucedió con un producto higiénico conocido por todos, se agotaron rápidamente. Por lo tanto, ¿seguimos invirtiendo exclusivamente en mamparas o aprovechamos las inversiones para aumentar nuestras capacidades productivas con el fin de salir reforzados del Covid-19?

Invertir en visibilizar las capacidades del sector de la robótica y automatización industrial es más imprescindible que nunca y es una responsabilidad de todos los actores. Una posición constructiva es la adoptada por numerosos congresos del sector, como puede ser WeAreCOBOTS de UR, Hannover Messe o la propia GR-EX, quienes se han reinventado por medio de formatos digitales para poder seguir reuniendo a los profesionales del sector de manera virtual.

Revista de Robots te recomienda:

Esta Web utiliza Cookies para mejorar tu experiencia. Si las aceptas, asumimos que estás de acuerdo con ellas. OK Leer Más